Del Támesis a los Juegos Olímpicos: la historia del polo acuático
El polo acuático nació en los ríos de Gran Bretaña en el siglo XIX. Un recorrido por la evolución del deporte hasta convertirse en disciplina olímpica.
El polo acuático tiene sus orígenes en la Gran Bretaña de la segunda mitad del siglo XIX. En los ríos y lagos escoceses, grupos de nadadores comenzaron a jugar un primitivo deporte acuático inspirado en el polo ecuestre, utilizando remos de barril como caballos y pelotas de corcho como proyectiles.
Los primeros reglamentos
En 1870, el nadador William Wilson desarrolló las primeras reglas formales del polo acuático en Escocia. La popularidad del deporte creció rápidamente y para 1885 ya se disputaban campeonatos organizados en toda Gran Bretaña.
La llegada a los Juegos Olímpicos
El polo acuático fue incluido en los Juegos Olímpicos de París en 1900, convirtiéndose en uno de los primeros deportes de equipo en la historia olímpica. Gran Bretaña dominó los primeros años, pero hacia mediados del siglo XX las potencias europeas del este y Hungría tomaron el control del deporte.
Hungría: la nación dominante
Hungría es, históricamente, la nación más exitosa en la historia del polo acuático masculino. Ganó múltiples medallas olímpicas y fue protagonista de uno de los partidos más memorables: el histórico encuentro contra la Unión Soviética durante los Juegos Olímpicos de Melbourne en 1956.
La evolución del deporte
Con los años, el reglamento se fue refinando, la pileta fue estandarizada en 30 metros de largo y los tiempos de posesión se redujeron para hacer el juego más dinámico y espectacular.